En Inglaterra comienza la historia de su afición por el café en el año de 1650 cuando un judío Libanés de nombre Jacobs abre la primer barra de café en la Universidad de Oxford. Dos años después en Londres un Griego de nombre Pasqua Rosée abre uno más es también el primero en hacer publicidad impresa de la bebida. Lo que decía la publicidad es que se trataba de una bebida deliciosa e inofensiva, donde además describía la manera en que se preparaba.
Pasqua Rosée también le atribuyó al café propiedades medicinales. En 1652 su publicidad aseguraba que el café ayudaba a la digestión, quitaba dolores de cabeza, combatía el escorbuto y prevenía abortos involuntarios. Lo que habría de publicar y que es cierto es que evitaba la somnolencia.
Ya en el año de 1700 existían aproximadamente 2000 cafeterías en Londres pagaban más renta que cualquier otro giro comercial debido a las altas ventas. En las universidades se les conoció como Penny Universities, ya que por in centavo se podía comprar una taza de café y estar en el lugar por horas conversando.
Curiosamente cada barra de café o cafetería, se especializaba en diferentes tipos de clientela. En unas se podía consultar a médicos, en otras se servía a Protestantes, Puritanos, Católicos, Judíos, Literatos, Comerciantes, etc. En Inglaterra se dieron las primeras cafeterías donde se esperaba que los asistentes platicaran con los demás aunque no los conocieran previamente.
Grandes compañías se originaron a partir de las barras de café como es el caso de la compañía de seguros Lloys’s. El dueño, Edward Lloyd que principalmente atendía a marineros y comerciantes hacía listas de barcos para que los vendedores de seguros se reunieran ahí, y así pudieran conseguir clientes.
No todas las cafeterías en Inglaterra eran glamorosas, de hecho había bastantes de muy mala reputación, curiosamente la mayor fuerza detractora contra las barras de café fueron las mujeres, de los cual hablaremos en el próximo post.
Coffee Girl